fbpx

Filósofo o Sofista? Diferencias entre uno y otro.

Quizá algunos se sorprendan el por qué analizamos este tema, cuando ya la mayoría – de los – que hemos estudiado y seguimos aún estudiando Filosofía, tenemos en claro la diferencia que existe entre FILÓSOFOS y SOFISTAS.

Para empezar, debemos saber en primer lugar que el término «Sofista» (Sophistes) en un principio constituía un título fuerte a los grandes pensadores, pues significaba «maestro en sabiduría», de donde proviene la otra voz griega «sofos» (sophos) = Sabio. Sin embargo, es en el siglo V a.C. (Antes de la Era Común), que el término «sofista» empieza a tomar un carácter peyorativo y degradante debido a aquellos hombres que «sin saber el origen de las cosas», creían saberlo todo.

Es aquí donde empieza a prostituirse el término «sofista», y se dejó de lado la concepción de «maestro de la sabiduría», «entendido en la sapiencia», «conocedor y experimentador de la vida», etc., para pasar a significar «maestro charlatán», «falso sabio», «embaucador», «constructor de sofismas», etc.

El surgimiento de estos «sofistas» se debe a dos momentos cumbres en la historia de Grecia, como por ejemplo, la insatisfacción de las doctrinas de los filósofos naturalistas, ante lo cual, los sofistas se mostraban escépticos ante los conceptos de naturaleza o átomos que tenían los filósofos pre-socráticos (hablo de los primeros naturalistas).

Y el otro aspecto, es el factor de la democracia ateniense. Este fue un aspecto político que los «sofistas» aprovecharían muy bien para tomar parte en la historia empleando sofismas antidemocráticos con lo cual criticaban la situación de Atenas en aquella época.

También cabe resaltar, que muchos sofistas aprovechaban en sus discursos y hablaban sobre la creencia de los dioses griegos, cuestionando así, muchas cosas sobre ellos y tratando así de desechar estas nociones mediante la construcción de falsos argumentos no inspirados en la razón, sino en la astucia. De ese modo es entendible el llegar a saber porqué los sofistas nunca formaron una escuela propiamente dicha.

Pues bien, en síntesis estas son las diferencias:

El Sofista: Aquel hombre ambulante que pretendía saberlo y conocerlo todo. El mismo decía saber y conocer «la verdad».

El Filósofo: Aquel hombre que piensa, cuestiona, analiza y concluye sus conceptos sobre la realidad, la vida, la existencia y nunca dice «saberlo todo«, sino más bien que está en búsqueda de la verdad, porque reconoce que aquellos que dicen «conocer la verdad» o que «saben ¿dónde está la verdad?», son los que más alejados de ella están. Esos que dicen «conocer la verdad» o «poseer la verdad», esos son los falsos.

El Sofista: Al pretender «saberlo todo», se iba a plena plaza pública y buscaba enseñar sus «falsos saberes» a cambio de dinero, importancia personal (ego) o ambas.

El Filósofo: No busca enseñar «falsos saberes», sino más bien busca enseñar lógica y coherencia de lo que se piensa a lo que se dice o de lo que se dice y no se practica en vida. El filósofo reconoce que una vida sin cuestionamiento, no merece ser vivida.

El Sofista: Solía pregonar nuevos «ideales» para la formación mental del ciudadano ateniense, pues ellos solían enseñar que todo aquel que quiera tener éxito en la vida pública tiene que saber IMPONER y CONVENCER en las asambleas del pueblo, todo lo que el afirme como cierto, así no lo sea. Y para esto, debía tener una buena elocuencia y una buena retórica, ya que la única forma de seducir a las masas ignorantes, es a través de la palabra.

El Filósofo: Nunca busca imponer nada, solamente busca EXPONER sus argumentos, los cuales no están inspirados en la mentira, sino en la razón, en la lógica, en los procesos deductivo e inductivos del conocimiento humano y de ese modo especificar mucho mejor los temas planteados.

El Sofista: Tenía que buscar la manera (incluso recurriendo a la mentira) de cómo CONVENCER a los demás que su «verdad» es «la verdad». También cabe recordar que cuando el sofista persuade y convence, es porque solamente a tocado puntos a su conveniencia, y no en amor al conocimiento. Al sofista no le importaba si lo que él enseñaba era bueno o no lo era y punto.

En la Filosofía Oculta, Natural, Hermética, etc..

el fuego de los filósofos, siendo como es el mayor, es también el primero entre sus secretos (ya que es el único conocimiento que distingue al filósofo de los sofistas), es triple: el natural, el sobrenatural y el elemental.

El fuego natural es el que hace el azufre de oro de la magnesia.

El fuego sobrenatural es el menstruo disolvente de los filósofos, que no es corrosivo. Es un fuego no ígneo, una agua no acuosa, un espíritu corporal y un cuerpo espiritual, en una palabra, un fuego frío, cuyo calor lo lleva, sin embargo, sobre el natural y el artificial. Solamente este calor puede disolver radicalmente al oro sin corrosión alguna, hacerlo fusible y potable, que es, entre todas las medicinas y entre todos los remedios, el mejor y el más eficaz.

El fuego elemental es la clave del natural y del sobrenatural.

Sin prentender ofender a nadie, quien labora con ácidos atacando la materia, “violando” dicha materia, lo hace un sofista, jamás un filósofo.

Hemos hablado claro al respecto, quien pueda entender que entienda.

Share with:


Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *